miércoles, 2 de septiembre de 2009

La serie de herramientas y dispositivos propios de las diferentes subdisciplinas del management, agrupada bajo el nombre de tecnologías de gestión, o administrativas, experimentó fuertes evoluciones a lo largo del siglo XX. La tendencia general subyacente ha sido hacia una mayor instrumentación de las organizaciones, que al hacer posibles negociaciones sobre bases de mayor objetividad las ha vuelto más flexibles y abiertas al diálogo. Un evento reciente -la caída de las torres gemelas en pleno corazón financiero de los Estados Unidos- colocó en un primer plano el interrogante sobre los medios para enfrentar situaciones destructivas y recuperarse tras haberlo hecho, tema crucial para las organizaciones argentinas ante el colapso de la macroeconomía.

Por herramientas de Gestión se entiende "esas formalizaciones de la actividad organizada, de lo que es, de lo que será, o incluso de lo que debería ser", que sintetizan informaciones sobre el funcionamiento de las organizaciones orientando la acción y la toma de decisiones. Cita como ejemplo los modelos estadísticos de previsión de ventas, los planes y programas de producción, las fórmulas que apuntan a la reducción de los costos de stocks, las herramientas estratégicas para posicionar productos y decidir cuándo desarrollarlos, los cálculos económicos para evaluar la conveniencia de invertir. También herramientas más sencillas, como las ratios de productividad, los indicadores de calidad o de cumplimiento de los plazos de entrega, de precios de venta de los productos, de rotación y ausentismo del personal, de distribución por antigüedades y categorías, que pueden reunirse en un tablero de comando.
Los Dispositivos de Gestión son, un concepto más amplio que especifica "una forma de articulación de hombres, objetos, reglas y herramientas en un momento dado". Según esta definición, un círculo de calidad es un dispositivo gestión pues fija el ritmo y la composición de las reuniones, su modo de organización, sus objetivos y sus herramientas. Al especificar las diferentes funciones de la organización, un organigrama también es, según esta clasificación, un dispositivo de gestión.
Las herramientas de gestión son tales es porque, a diferencia de las reglas, su finalidad es "ayudar a un actor o un grupo de actores a razonar sobre los funcionamientos en los cuales se inscribe se acción y a anticipar sus evoluciones". Las reglas pueden por otra parte ser informales y tal no es el caso de las herramientas de gestión, que son siempre una representación formalizada del funcionamiento organizacional.

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